Ataques contra depósitos de combustible provocaron incendios gigantes y nubes tóxicas sobre Teherán, lo que provocaron una ‘lluvia negra’ en la región.
La mañana del domingo en Teherán, capital de Irán, comenzó con una escena que parecía salida de una película apocalíptica, pues una “lluvia negra” comenzó a caer sobre calles, autos y edificios, además se veía el cielo oscuro y el aire cargado de humo tóxico.
Este extraño fenómeno, que rápidamente se volvió viral en redes sociales, fue descrito por habitantes como una “lluvia negra” que cayó después de una serie de bombardeos contra instalaciones petroleras del país.
Los ataques, atribuidos a una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel dentro de la escalada del conflicto con Irán, impactaron varios depósitos de petróleo y centros logísticos de combustible en Teherán y en la provincia cercana de Alborz. Las explosiones provocaron grandes incendios en tanques de crudo, que liberaron enormes columnas de humo negro visibles desde distintos puntos de la capital.
El bombardeo provocó terribles incendios y una nube tóxica que terminó en ‘lluvia negra’
Con los incendios ardiendo durante horas, toneladas de partículas contaminantes se elevaron a la atmósfera. Entre ellas había hollín, residuos de petróleo quemado y compuestos químicos como hidrocarburos, azufre y óxidos de nitrógeno.
Cuando comenzó a llover, esas partículas se mezclaron con el agua y terminaron cayendo nuevamente sobre la ciudad, generando la llamada “lluvia negra”, gotas oscuras que dejaban manchas aceitosas en superficies y vehículos.
Autoridades y organizaciones de emergencia, como la Media Luna Roja iraní, advirtieron a la población que el fenómeno podría ser potencialmente tóxico. Aunque no necesariamente quema la piel, el contacto con ese tipo de lluvia contaminada puede irritar ojos y vías respiratorias, además de afectar la calidad del aire y del agua.
Las imágenes difundidas muestran barrios enteros cubiertos por una nube gris y un ambiente pesado que muchos describieron como “irrespirable”. El humo de los depósitos petroleros incendiados llegó a cubrir grandes zonas de la ciudad, reduciendo la visibilidad y obligando a varias personas a usar mascarillas o permanecer en interiores.
Aunque el fenómeno puede parecer extraño, no es algo totalmente desconocido. La llamada “lluvia negra” ocurre cuando partículas de ceniza, humo o combustibles quemados se mezclan con la humedad del aire y terminan precipitando junto con la lluvia. En este caso, el enorme volumen de crudo en llamas y la contaminación generada por los bombardeos fueron suficientes para teñir literalmente la lluvia que cayó sobre Teherán.
Con información de ADN 40, El Imparcial / Foto de portada: tomada de internet
















