Un conductor de Uber abandona a una joven por dirigirse a una clínica abortiva

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Una estudiante de universidad de 20 años de edad publicó en redes sociales un escrito cuyo título llamó la atención no menos que su contenido: “El peor y más retraído día de mi vida”.

Hace cuatro meses, la joven se alarmó al ver que no le llegaba la menstruación. Se hizo un test de embarazo que dio positivo y rápidamente llegó a la conclusión más difícil de su existencia: abortar. Tal y como describe en su publicación, la decisión fue todavía más traumática al tratarse de una contradicción personal, ya que se describió a sí misma como integrante de una familia conservativa y pro vida. Pero ya no había vuelta atrás después de tener el visto bueno de sus padres y la aprobación moral de su novio y de su mejor amiga.

“Sabía que iba a terminar con este embarazo inmediatamente ya que no estoy en posición de encargarme de un bebé en este punto de mi vida”, escribió en Reddit. “Tras llorar y afrontar la decisión, pedí hora en una clínica abortiva para una intervención sin cirugía”, agregó.

Una mujer en Argentina en una manifestación contra el aborto. (JUAN MABROMATA/AFP/Getty Images)
Una mujer en Argentina en una manifestación contra el aborto. (JUAN MABROMATA/AFP/Getty Images)

Cuando llegó el día, esta estudiante natural de Carolina del Norte pidió un Uber para trasladarse a la clínica ubicada a una hora de distancia de su universidad en Nueva York. Éste llegó y fue en ese instante cuando comenzó lo que ella misma definió como un “martirio”

“El conductor se sintió incómodo y me preguntó si nos dirigíamos a un centro de aborto. Mi cara se enrojeció. Me miró fijamente mientras esperaba una respuesta, pero estaba demasiado impactada como para responder. No podía creer que esto estuviera pasando y ahora estaba encerrada en el coche con este tipo durante una hora”, escribió.

Según el relato de la estudiante, segundos después, el conductor comenzó a dar su punto de vista.

“Sabes que te vas a arrepentir de esta decisión durante el resto de tu vida. Hay tanto que no te han contado sobre esto. Estás cometiendo un error”, afirmó el conductor.

La joven acabó llamando a un taxi para ir a la clínica de aborto.
La joven acabó llamando a un taxi para ir a la clínica de aborto.

Ya en la carretera de una zona rural no muy poblada, el hombre comenzó a darle detalles sobre lo que le esperaba en cuanto se pusiera en manos de los médicos. Le contó sobre su mujer, que estaba embarazada de cinco meses, pero la pasajera apenas escuchaba, porque estaba más pendiente de que no le hiciera daño, ya que estaba exaltado.

Cuando estaban a mitad de camino, el conductor se echó a un lado de la carretera.

Lo siento, no puedo llevarte más lejos de aquí. Si te quedas en este lugar no encontrarás ningún otro Uber. Puedo llevarte de regreso a la ciudad si quieres”, espetó.

La estudiante declinó la oferta y llamó a un taxi que la recogió para llevarla a su cita una hora tarde.

“Un aborto es, de por sí, una experiencia muy traumática y no es una decisión que estoy tomando a la ligera. Que un hombre mayor que yo me arrincone y me confronte sobre una decisión que no es de su incumbencia es inimaginable”, agregó en su escrito.

Una manifestante a favor del aborto en Dublín, Irlanda.
Una manifestante a favor del aborto en Dublín, Irlanda.

La compañía le pidió disculpas, le devolvió el dinero e insistió en que el hombre ya no formaba parte de su flota de conductores. Su publicación no dejó indiferente a las personas que la leyeron y no faltaron las personas que criticaron su decisión de abortar.

“A los que han dicho que merezco este tipo de trato, no tengo nada que decirles. Yo vengo de una familia políticamente conservadora y entiendo lo que es ser pro vida y estar en contra de la decisión que he tomado. No tengo ningún problema con él o nadie que tenga una opinión diferente, pero esas creencias no dan derecho a nadie a hacerme sentir incómoda cuando soy completamente vulnerable y dependiente de un servicio que necesito desesperadamente”, afirmó.

Ante las críticas de personas que criticaron el hecho de que ni su familia ni su novio estuvieran con ella, la joven dijo que su pareja no podía permitirse un vuelo de última hora a Carolina del Norte, y que sus padres si volarían pero no podían llegar a tiempo para llevarla a la clínica.

Finalmente, la joven se sometió a la intervención abortiva sin que nadie la frenara. También pidió consejo legal para ver qué medidas podría tomar contra el conductor, que por su juicio de valor, la dejó en una carretera despoblada.