Rumbo Al 2021 dónde están los aspirantes y cual es su ruta

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Panorama General:

Prácticamente se puede decir que por primera vez en nuestra historia política en nuestra entidad tenemos una gran cantidad de “precandidatos” a la gubernatura, hay de todo, y también por primera vez hay una clara presencia femenina peleando la primera magistratura y una tercera gran circunstancia es que no hay un claro favorito en ninguno de los partidos, ni en el camino de los independientes.

Otro punto relevante es que en Chihuahua al parecer ya se enterró al bipartidismo y estamos en la víspera de una contienda electoral que puede ser a tercios, cuartos y dependiendo de las circunstancias hasta a quintos, lo que deja la idea de que no hay nada para nadie, que pueden existir aspirantes que tengan alguna ventaja al interior de los partidos políticos, pero no se puede señalar un amplio favorito para el electorado en general.

Vale la pena hacer pues una radiografía, un análisis de lo que pasa en la entidad, y de como se ven las cosas a 6 o 7 meses de que arranquen las contiendas internas propiamente dichas de cada partido y de cuales son las rutas que cada uno de ellos debería de seguir para lograr posicionarse de cara a los ciudadanos como una opción para ser el sucesor, o sucesora de Javier Corral Jurado.

Para ello, usemos el método del maestro londinense Jacobo “The Ripper” y vámonos por partes y primero endulcemos el oído a todos:

Muchos precandidatos:

En el PAN, cuente usted a María Eugenia Maru Campos, alcaldesa de Chihuahua capital quien prácticamente desde su triunfo electoral en el 2016, cantó que buscaría ser la primera Gobernadora de la entidad.

El senador, ex Jefe del Gabinete de Javier Corral, Gustavo Madero Muñoz, quien por cierto muchos creían que él estaba haciendo el camino en el 2015, para en el 2016 lanzarse como candidato, pero al final le cedió la oportunidad a Javier Corral y el nacido en el Paso Texas con una campaña basada en el contraste y los señalamientos contra César Duarte Jáquez, se hizo de la gubernatura.

El titular de la COESVI, ex alcalde de Chihuahua capital y ex candidato a la gubernatura en el 2010, Carlos Marcelino Borruel Vaquera, quien se presenta como candidato “bisagra”.

En el PRI, se enlistan la licenciada Graciela Ortíz, con un palmares impresionante, diputada local, diputada federal, senadora, y titular de varias secretarías y organismos de las administraciones de Fernando Baeza, Patricio Martínez, José Reyes Baeza, César Duarte Jáquez y sin lugar a dudas la chihuahuense con más influencia en el CEN del PRI del que hoy forma parte como titular de la Secretaría de Operación Política.

Omar Bazán Flores, ex diputado federal, actual líder estatal del PRI y diputado local, quien ya levantó la mano y anunció que la única forma de él no ir en busca de esa candidatura, sería que la licenciada Graciela Ortiz definiera su participación.

Graciela “Chela” Ortíz por su parte, señaló con todas sus letras que todavía no es tiempo de definiciones y que “es el partido el que debe de preguntarme a mí, si quiero participar”, lo que deja en claro el nivel de empoderamiento de la ex senadora, ex diputada federal, ex funcionaria estatal.

En el PRI también se supone esta “compitiendo” por esa candidatura Alejandro Cano Ricaud, ex alcalde de Chihuahua Capital, ex diputado federal y ex funcionario estatal. El empresario no ha realizado actos propiamente de precampaña, pero su nombre suena en los medios de comunicación y está presente en todas las encuestas.

El cuarto en discordia sería el ex senador, ex diputado federal, ex alcalde de Juárez en varias ocasiones, Héctor “Teto” Murguía, quien primero realizó un par de “guiños políticos” y con eso le bastó para que se le mencionara como aspirante a la gubernatura y tras ello ya realiza eventos en varios municipios a donde va a levantar la mano y anunciar que si la quiere.

En Morena son cuatro los que participan, Cruz Pérez Cuellar, actual senador, ex diputado federal por el PAN, ex candidato a la gubernatura en el 2016 por Movimiento Ciudadano.

Rafael “Falo” Espino, empresario ligado desde hace mucho al primer circulo de Andrés Manuel López Obrador y actualmente asesor externo de Pemex.

Junto a ellos dos, está el delegado federal en la entidad Juan Carlos Loera de la Rosa, quien es diputado federal con licencia y ligado al grupo político de Ariadna Montiel.

La ultima en levantar la mano supuestamente para competir por esa candidatura es la diputada federal suplente de Tatiana Clouthier, María del Carmen Almeida, una completa desconocida políticamente hablando.

Además de esos aspirantes en los llamados partidos “grandes”, resulta ser que en la entidad el Partido Verde Ecologista de México, “ya cantó” que para el 2021 ellos van a competir solos, sin alianzas y con candidatos propios, aunque todavía no hay nombres a ninguno de los puestos que estarán en juego en el 2021.

Por su parte, en el PRD, su dirigente estatal Luis Pavel Aguilar, se destapó, en un ejercicio que algunos vieron con buenos ojos, pues Pavel busca realizar una campaña con candidatos propios y nacidos en la izquierda y no con alianzas o candidatos comunes que son el motivo por el cual ese partido perdió el rumbo y se alejó completamente de su base electoral.

Pensando en eso, ya contabilizamos un total de 13 posibles precandidatos.

A ellos hay que sumar al alcalde independiente de la fronteriza Juárez, Armando Cabada, quien desde su elección en el 2016, se plantó como firme aspirante a la gubernatura y al lograr la reelección en el 2018, se siguió insistiendo en que hay que verlo como aspirante.

El alcalde de Hidalgo del Parral, Alfredo Lozoya, es otro que también a señalado en múltiples ocasiones su intención de participar, incluso se menciona que no sería como candidato independiente y si, con las siglas de Partido Movimiento Ciudadano.

Ya son 15.

Otro que afirmó que sigue en la carrera para suceder a Javier Corral, es el ex alcalde de Chihuahua Capital, Marco Adán Quezada Martínez, ex priista, que insiste en que su camino será por la vía de la candidatura independiente.

Y el ultimo aspirante apuntado también por la ruta de la candidatura independiente es el medico, empresario gasolinero Alejandro Díaz.

Hasta ahí ya son 17 aspirantes.

Y todavía hay que sumar al alcalde priísta de Guachochi, Hugo Aguirre, quien insiste en que sus aspiraciones son reales y la supuesta posibilidad de que Tony Meléndez, primera voz del Conjunto Primavera, quien dicen podría ser el candidato ideal para presentar una cara renovada del PRI.

La suma llega a 19 aspirantes.

El hartazgo y la decepción del elector marcará la diferencia ganadora:

Todos ellos van a competir por el voto de un padrón electoral que alcanzará los dos millones 900 mil votantes aproximadamente, pero en un estado en donde en promedio vota en elecciones intermedias poco más del 40% de los empadronados y en las elecciones llamadas “calientes” la participación se ubica entre el 48 y el 54% de ese padrón.

De tal forma que el mercado electoral se calcula será de un promedio de un millón y medio de votantes, con un tope máximo de un millón 600 mil.

Pero la participación electoral tiene como base el hartazgo, el enojo y para colmo el morbo del ciudadano no alineado a ningún partido, de tal forma que en realidad es el voto gelatina el que define al candidato ganador, pues el voto duro de los partidos solo les da una base, pero no les alcanza para el triunfo y en los últimos resultados electorales esa “base electoral” se ha manifestado en su minima expresión, siendo el voto gelatina el que ha definido ampliamente los resultados.

Será una campaña de mucho contraste y guerra sucia.

Es ante ese panorama que diversas voces señalan que la campaña 2021, deberá tener como base las campañas de “alto contraste” y por supuesto de la guerra sucia, esa que las mayorías dicen repudiar, pero que es la que más morbo genera y que es la que arroja como resultado que gane no “el mejor candidato” y sí más bien el menos golpeable o en ocasiones el que mejor golpeo a los demás y que con sus golpes logró destruir la imagen de sus contrincantes.

En ese sentido, será sin duda los productos digitales, memes, videos, “fake news” y todos esos productos los que marquen el derrotero de la campaña.

Así que los equipos de guerra de los candidatos deberán de hacer un gran trabajo de antropología y autopsias políticas en el pasado de sus asesorados, para tener en claro cuales son sus puntos más débiles y explotables por sus enemigos y al mismo tiempo hacer un trabajo de investigación profundo sobre la vida y obras de sus contrincantes.

Pero además, deberán de entender que en el tema electoral, hay de pecados a pecados y que “la ética y moral”, lo mismo que la capacidad de asombro del ciudadano promedio no es la misma que hace algunos años, de tal forma que hay pecados que el gran elector los considera “veniales y entendibles”, mientras que hay otros que si levantan el coraje y los enojos reales del elector promedio.

Así que también hay el riesgo que los equipos de guerra de los candidatos que se engolosinen lanzando ataques al por mayor, sufran el efecto bumerang, es decir, que sean ellos mismos victimas de su propia herramienta de destrucción.

Total, la gran idea es que la guerra sucia será el centro de la campaña.

No será la elección 2021 de un “mercado bipartidista”, puede ser una elección a tercios he incluso a cuartos o más:

El asunto es matemático, el PAN obtuvo la gubernatura con 517 mil 18 votos, el PRI quedó en segundo lugar con 400 mil 515, José Luis “Chacho” Barraza como independiente y con una campaña totalmente insípida obtuvo 242 mil 756 votos y todos los demás, no superaron la barrera de los 36 mil votos.

Pero en el 2018, el PAN perdió casi cien mil votos y solo obtuvo 415 mil 453 sufragios, mientras que Morena, que dos años antes había obtenido menos de 36 mil, subió a 318 mil 249 votos y el PRI llegó a su mínimo histórico de 236 mil 953 votos.

Mientras que los independientes levantaron en conjunto 231 mil 277 votos.

La perspectiva es que el PAN va en declive, por el simple hecho de que el poder desgasta, además de que su proceso interno se adivina va por el rumbo de los rompimientos, como ya les pasó en el 98, cuando tenían todo para ganar, pero en su contienda interna perdieron todo.

A Morena le pasa un fenómeno extraño, es decir, no existen como partido político propiamente dicho, no tienen “fuerza propia”, pero son el movimiento electoral que sigue siendo el que aglutina a su favor la mayoría del hartazgo ciudadano y por eso en las encuestas sigue siendo el que más intenciones de voto a su favor tienen.

Aunque con ellos todo depende del candidato que lancen y de cuanto se desgaste la imagen de Andrés Manuel López Obrador, en una entidad en donde no logró convencer a las mayorías y donde hay una clara campaña en su contra.

Es decir, si crecen los negativos y se plantea una campaña efectiva de “Morena es un riesgo para México”, pueden perder muchos votos o cuando menos, no obtener la cantidad que ellos esperan.

El PRI, está en la situación de que muchos que dejaron sus filas, pensando que la Cuarta Transformación les iba a abrir espacios, hoy esos se dan cuenta que no tuvieron cabida en esa fiesta y tampoco la tuvieron en la administración de Javier Corral, de tal forma que están convencidos de que su mejor estrategia es recuperar todos los triunfos que se puedan regresando a su marca original y con eso conseguir las trincheras suficientes para rearmar a su partido de cara al futuro, 2024 y 2027, parecen ser sus objetivos, pero sin dejar de pensar que en un golpe de suerte o de acomodo de circunstancias ellos pudieran dar la sorpresa en el 2021.

Los independientes por su parte, creen que el “caldo de cultivo” está listo para ganar el favor del voto mayoritario, pero para hacerlo, deberán de salir a la calle con campañas de alto contraste y siendo sumamente rudos contra el PAN, que es gobierno local y contra Morena, que es el gobierno federal y por supuesto recordarle al ciudadano los pecados capitales del PRI.

Su gran problema es que ellos a su vez, hoy son ejemplo de malos resultados y de incumplimiento de promesas de campaña, así que su estrategia rumbo al 2021 deberá de ser sumamente inteligente y con un gran derroche de imaginación.

El voto de los milenians, la generación sin ideología y que solo los mueve la moda:

Otro gran reto que deberán de enfrentar los aspirantes a gobernador en el 2021, es establecer el puente de comunicación y los mensajes que logren romper el blindaje de la barrera generacional con el nuevo votante.

Y es que la elección del 2021, es la primera gran elección en donde los milenials y los centenias, sean la gran mayoría a mover a sufragar.

Ese grupo poblacional, también llamada “Genaración Y”, tiene como gran característica que está marcada generalmente por ser usuaria y tener gran familiaridad con las comunicaciones, los medios y las tecnologías digitales. Y al suponer ellos que son sumamente informados, también tienen como característica que son adictos a “investigar” en las redes sociales y medios electrónicos el pasado de los candidatos, pero también son sumamente influenciables por las redes sociales en las que confían demasiado.

Pero además, son una generación que empezó a abandonar las ideologías clásicas y empezaron hablar con mayor fuerza de la igualdad, de la no estigmatización, son liberales y con un marcado discurso a favor de la no discriminación.

Ellos no son entusiastas del tema, solo pretenden serlo y cuando se topan con radicales de esos temas, los repelen.

Por su parte los centenians, que son la “generación Z”, son los que nacieron cuando la tecnología ya era de uso común, para ellos las redes sociales, el Internet, son su mundo, sin lugar a dudas son el grupo poblacional más plural en sus ideas y conceptos “y son los que están más concientes de que los sistemas están rotos y que a ellos les toca la tarea de innovar en todo”.

Es por ello que esa generación está dispuesta al cambio siempre. Su gran “motivador de ideas” es la moda, lo que más se ve, lo que más suena como ellos y por eso esperan que los candidatos y los gobernantes tengan un lenguaje más llano, más simple. Incluso se puede decir que son la generación que no sabe distinguir las sutilezas de los mensajes cifrados, quieren ideas directas, simples, sin grandes conceptos, aceptan todo lo que es sencillo de asimilar y que se pone de moda.

Así es que podemos decir que los aspirantes tendrán que hacer ejercicios comunicacionales muy diversos a lo que normalmente se hacia y dejando de lado las sutilezas al momento de reconocer errores del pasado y del presente de sus marcas políticas, de lo contrario no podrán impactar en esos dos extractos poblacionales.

Y claro que tendrán que conseguir equipos expertos en el manejo de la tecnología actual y sumamente rápidos en la generación de productos.

Las redes sociales con nuevos algoritmos:

Otra barrera que los equipos de los candidatos deberán de sortear, son las nuevas formas y algoritmos de las redes sociales, pues ya no es posible impactar a tantos con un solo mensaje, primero porque el crecimiento exponencial de seguidores en redes sociales se complica al máximo con las restricciones que las redes colocaron.

La ventaja la tendrán los que ya tengan seguidores y repetidores sumamente activos, para hacer llegar sus mensajes al mayor número posible de cibernautas.

Pero quien no los tenga, va contra toda posibilidad de en seis meses lograrlo o para hacerlo deberá de contratar servicios de verdaderos profesionales del tema, contando con el apoyo de un grupo de producción de contenidos sumamente audaz y hábil para que esos contenidos enganchen al espectador en los primeros cinco segundos de transmisión con mensajes poderosos, impactantes y sumamente claros.

Quien no haga esa tarea se puede decir desde ya, que está frito y sin posibilidades de utilizar el Internet como la gran herramienta para promocionarse.

Hasta el momento en el panorama de Chihuahua, no hay ningún Kunamoto en potencia.

El miedo en los medios de comunicación:

Otro gran tema que hay en el ambiente, es el miedo que existe entre los medios de comunicación de abrir sus puertas a los aspirantes y que eso les represente la posibilidad de perder el “apoyo” de otro de los contrincantes, pues se entiende que las campañas de alto contraste será el camino de muchos de ellos y dejar que un candidato use su medio para minar la imagen de otro, los puede dejar sin la posibilidad de “servir” a mas de uno.

También existe el “riesgo de percepción equivocada”, ese que se genera por la visión particular de cada empresa dedicada a la comunicación, en donde sus dueños, o sus operadores y asesores, tengan “la certeza” de que tal o cual candidato no tiene esperanza alguna y por lo tanto, pues le van a cerrar la puerta o le permitirán espacios mínimos, para ceder los mejores espacios a quien ellos consideren sea la mejor opción de triunfo.

Esa circunstancia obligará a los equipos de campaña a tener que contar con los servicios de un operador, o publirelacionista lo suficiente hábil, para establecer acuerdos claros con los medios para abrir sus puertas.

Incluso se puede señalar que la mayoría de los medios, esperaban que desde enero de este año se dieran acercamientos “en firme” con la mayoría de los aspirantes, pues suponían que los “pre-pre-candidatos”, iban a utilizar todo este año para generar una base de seguidores o cuando menos, abrir el espacio para promocionarse, pero la circunstancia de la contingencia de salud y el cuidado que tuvieron todos ellos de generar gastos muy adelantados, tomó por sorpresa a los medios quienes vieron con desilusión que no había caminos de negociación abiertos para con los aspirantes.

Así que ahora, el miedo es “venderse” barato, y también existe el temor de venderse demasiado caro y quedar fuera de la “feria electoral”, tiempo en que los medios de comunicación logran generar ganancias suficientes por medio de contratos de publicidad y manejo de imagen de candidatos y marcas.

El asunto es que los candidatos que no logren abrir un espacio de negociación con los medios, corren el riesgo de “desaparecer” y quedar fuera de la percepción ciudadana.

Una “pre-precampaña” muy larga:

Decían las madres de antaño: “la que no enseña no vende, pero la que enseña de más tampoco, pues solo se deja manosear y no vende”. Digamos que esa vieja conseja es hoy mucho muy útil para temas de aspiraciones electorales.

Y es que ante la mala imagen de los gobiernos y su falta de resultados reales llevo a que los ciudadanos “adelantáramos” los tiempos de campaña, de tal forma que apenas termina una elección y al día siguiente ya hay una larga lista de aspirantes a suceder al que todavía no toma protesta como gobernante.

Ejemplo de ello, es que Andrés Manuel López Obrador todavía no tomaba protesta como presidente y ya existía una larga lista de posibles sucesores en su equipo.

Aquí en lo local pasó exactamente lo mismo, tras el triunfo de Corral en las elecciones del 2016, todavía junio no llegaba al día 15, no habían transcurrido 10 días de la elección, para cuando ya existía una lista de posibles candidatos al 2021.

El 2017 y el 2018, fue lo mismo, las mesas políticas y cafeteras se llenaron de “análisis” sobre posibilidades y de quienes podían cambiar de partido para ser candidatos de otras marcas.

Tras la elección federal y local del 2018, ya el ruido de aspiraciones, actos de precampaña y de promoción, eran cosa de todos los días.

A finales del 2019, incluso uno de los aspirantes señaló: “para que hay 2020, ya deberíamos de brincar al 2021”, lo que marcaba sus ansías de ya estar “realmente” en la contienda electoral como candidato.

El 2020, es un año completamente disímbolo, pues la gran crisis de la pandemia obligó a todos los aspirantes a cambiar sus caminos de promoción y a tener que guardar “decoro político” pues como decían los viejos, “no puedes seguir tú con la fiesta, mientras van pasando los cortejos fúnebres”.

Pero todos ellos entendieron que una cosa era guardar “decoro y la sana distancia” y cosa muy distinta era quedarse sin hacer nada, dejando pasar el tiempo y es por eso que poco a poco, empezaron a encontrar nichos de oportunidad para evitar que el imaginario colectivo los olvidará.

Claro, también hay los que se dedicaron a la política carroñera y trataron de convertir la pandemia en una oportunidad electoral, esos son a los que el coronavirus “les cayó como anillo al dedo”.

Hoy estamos a casi un año del día de la elección y hay apuros por saber quienes serán los contrincantes, por saber quienes si están jugando en serio y quienes solamente están blofeando para conseguir cualquier otra cosa en el mercado político-electoral.

El nerviosismo de los participantes juega en su contra:

Pero los apuros son malos consejeros, tanto para los que creen que ya todo será coser y cantar, como para aquellos que caen en la desesperación de creer que ya no hay futuro y se dedican a dilapidar su patrimonio político poniéndolo en venta por menos que nada.

Es por eso que observamos alianzas extrañas, incluso “antinaturales”.

Se pude decir que solo los ilusos quieren jugar al juego con reglas y de forma decente y se olvidan de la lección del viejo tango aquel que señala que “el mundo fue y será una porquería… en donde el que no llora no mama y el que no afana es un gil”.

En el siglo XX vivimos el suicidio de la ideología y el nacimiento de políticos tecnócratas sumamente pragmáticos y hoy padecemos esa tragedia, en donde lo inmediato y el arreglo rápido es la nueva forma de “hacer política”.

El gatopardismo está de moda, disfrazado del pragmatismo que habla de cambiar las cosas y mejorarlas, como sea, cambiarlas por lo que sea, pues la realidad es tan abrumadora que nadie la soporta y todo mundo esta dispuesto a cambiar a ojos cerrados, pues los que hoy gobiernan no dan resultados.

El segundo error que cometen los que aspiran a ser, es conformar equipos basados en al hambre y el deseo, con asesores y staff que solo piensa en mantener el sueldo, en hacer pingues ganancias o que solo sueñan en las “posibilidades” del futuro y por eso dejan de percibir la realidad y hablan soñando con el botín que piensan pueden conseguir con el gran contrato, con el gran puesto, con “avanzar” para dejar de ser segundón y convertirse en aspirante.

Y como no hay visión clara y en todos los partidos se habla de posibles traiciones de venganzas y de más, pues los aspirantes corren como despavoridos sin llevar orden, sin establecer verdaderas rutas que los lleve a consolidarse de cara al ciudadano.

Por si eso no fuera poco, las viejas formas de elección y designación de candidatos, los hace dudar de sus decisiones, pues saben que son presa de fuerzas externas que son las que en un momento pueden determinar si ellos pueden seguir o si se quedan en el camino y sus aspiraciones se conviertan en mera anécdota.

Y es que los mecanismos de cada partido son sumamente diversos, designación directa, elección interna arreglada, elección interna con pleito grande, abierta y en súper libre, por tómbola, por consulta a la guija, por asalto y robo, en fin, no hay forma de saber a ciencia cierta quien puede salir bien librado de esos procesos y eso aumenta el nerviosismo de todos.

No identificar al enemigo los hace perder rumbo y tiempo:

El otro error que cometen todos los que están en la contienda, es que no identifican cual es “el enemigo a vencer”, cual es su reto y por eso se inmiscuyen en pleitos que no les dejan nada y que por el contrario, los hace “peder” de cara al ciudadano y a los observadores.

Se puede señalar que en cada uno de los partidos, todos los aspirantes tienen que reorientar la mira de cara a su público objetivo y de quien es su “gran elector”.

Haciendo el ejercicio de ir por partes, se tendría que señalar a grandes rasgos:

Aspirantes de Morena: Tienen dos grandes objetivos a cumplir, el primero defender a la Cuarta Transformación y por supuesto al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien tiene en el poder de su dedo, establecer cual de ellos ya no va a ser y cual va a ser su candidato en Chihuahua.

Pero además, en ese objetivo se juegan el que los morenos de Chihuahua, les reconozcan la labor y que no los repudien como candidatos, de tal forma que con esa defensa se cuidan las espaldas y aseguran el voto de casa, ya que sin él, no tienen oportunidad de ganar afuera.

Los enemigos de esos candidatos, además de su circunstancia particular, como lo es su pasado, su falta de arraigo, sus traiciones al “amado líder”, son la actual administración estatal dedicada a golpear a la 4ªT y al presidente y por supuesto, hacer gala de señalamientos a los gobiernos del pasado del PAN y del PRI, esa es su ruta clara, como si estuviera marcada con pintura blanca y reflejante sobre un camino negro.

Aspirantes del PAN: Su ruta de entrada es defender hasta donde puedan a la administración estatal, pero además tienen la obligación de ser críticos inteligentes para demostrar que están concientes de la realidad y de la falta de resultados en diversas áreas.

Tienen que convencer al panista que si ellos ganan, ahora si los espacios en gobierno serán para ellos y todo eso hacerlo sin generar rompimientos internos, pues ese partido parece estar al borde de la guerra interna.

Su enemigo es AMLO, no los ciudadanos que votaron por él, por eso en su ruta se deben de alejar del insulto generalizado al que votó por el actual presidente y deben de entender que el voto fue por el hartazgo, por el enojo y por los malos resultados del pasado.

Por si no fuera poco, también deben de encontrar el mecanismo de luchar contra el desprestigio actual por esos malos resultados y al hacerlo, evitar a toda costa hacer enojar al titular de la administración estatal, el cual tiene el poder y la posibilidad real de destruir a cualquier a de ellos, solo por el placer de hacerlo o para vender la idea de que él es un demócrata intachable. Es quizá la ruta de los panistas la más difícil de todas, por todos esos asegunes que tienen que enfrentar.

Aspirantes del PRI: Ellos son los que tienen la segunda ruta más despejada en su andar para convertirse en candidatos con “pegue” ante el ciudadano.

“Les bastaría” con hacer un ejercicio de reconocimiento a los errores del pasado, criticar al duartismo que fue el gran culpable de sus derrotas y su mala imagen y al mismo tiempo ser rudos contra el actual inquilino de Palacio y los malos resultados del gobierno federal.

Ellos no tienen necesidad de pelear en contra de los demás candidatos, todo lo solucionan condenando su propio pasado y señalando el presente, además de que dependiendo de quien sea su candidato, se puede pensar que no batallarían mucho para conseguir fondos para una campaña de alto contraste.

Candidatos independientes: Ellos son los de la ruta más fácil, les basta con criticar a todos, a los del pasado, a los actuales, a la partidocracia, incluso hasta a los medios que sirvieron de comparsas para unos y para otros.

Su principal enemigo es su propia realidad, y el hecho de que se antoja que no hay mecenas que se quieran aventar el volado de financiarlos.

Su realidad, es la falta de estructura, pues no tienen cuadros que les ayuden a hacer una campaña estatal y tienen muy poco tiempo para armar un ejercito que alcance para una campaña que pueda impactar en todo el estado.

Todos necesitan un mensaje identificador:

Al momento se puede decir que la única que ha logrado avanzar con un mensaje que la identifique, es la alcaldesa de Chihuahua, la panista Maru Campos pues siempre, de forma invariable habla de “ser un gobierno que evite el dolor evitable”, y ninguno de los demás ha logrado generar una marca.

Claro, el discurso de Maru tampoco se ha convertido en “marca definitiva”, pero es la única que lo intenta.

Y aunque estamos bajo una situación de crisis absoluta y absolutamente identificable, el problema y sus posibles consecuencias y soluciones, no son “utilizables” como mensaje de campaña.

Y partiendo de la “realidad del morbo”, todos los aspirantes tendrán que tener muy en cuenta que salir con un “mensaje esperanzador”, sería un ejercicio inútil, ante un publico que espera campañas rudas y mensajes de fuerza que llamen al cambio, al contraste y que inciten a la rebeldía.

Las etapas de la campaña:

De forma sucinta podemos decir que todos los aspirantes, independientemente de la situación en la que actualmente se encuentran, deben de encontrar la forma de hacer un cronograma en el que establezcan cuatro etapas de mensaje y de acciones.

Las cuales son:

a.- Irrumpir: Pues no pueden pensar en hacer declaraciones y acciones solo para “verse bien”, ni nada más para presentar un buen rostro, tienen que hacer actos que los distingan y que en cada uno de sus partidos convertirse en los contrincantes más fuertes, los que no podrán ser vencidos, prácticamente se deben de apropiar de la candidatura.

b.- Generar empatía: Hoy la empatía como lo hemos venido señalando, es ponerse del lado del ciudadano, ser coparticipe de sus enojos de sus hartazgos y de sus deseos de cambio. Este no es tiempo de tratar de venderle a los ciudadanos “ideas” o “propuestas”, mucho menos de intentar decirle al ciudadano lo que los candidatos y sus asesores “le quieren decir”, por el contrario, tienen que decirle lo que el ciudadano quiere escuchar, que ni es lo mismo, ni es igual.

c.- Señalar el mal: Es por ello que todos están obligados a realizar verdaderos ejercicios de reconocimiento del pasado y de la realidad, aquellos candidatos que quieran salir a justificar a sus gobiernos, sus acciones del pasado, estarán condenados a peder el interés del ciudadano.

d.- Arengar a la solución: Y claro, aquellos que no pongan sobre la mesa soluciones reales, que tengan viabilidad para la mayoría, en especial para quienes se dicen ser ciudadanos sin partido, pues no van a lograr avanzar mucho en sus pretensiones.

Los aspirantes y sus posibilidades:

PAN:

Partido en el gobierno, con la aspirante más fuerte rumbo al 2021, pero con los negativos puestos en el desencanto ciudadano por los malos resultados de la administración de Javier Corral.

Al parecer siguen sin entender que no fueron ellos los que ganaron la elección en el 2021 y siguen tercos a no reconocer sus fallas, como lo es la falta de obra, los problemas en las finanzas públicas que solo empeoran, el sistema de salud igual o peor que en la situación desastrosa en la que lo encontraron y con la inseguridad que regresó al clima que se vivía en la entidad en el sexenio de Calderón y el gobierno de José Reyes Baeza.

Deberían de ser el rival más fuerte, pero además la posibilidad de sus rompimientos internos los hace verse como la fuerza que se derrota sola.

Sus candidatos:

Maru Campos:

Supone ella que en la elección 2021 su fortaleza principal son los 200 mil votos conseguidos en la ultima elección en Chihuahua capital.

Sus detractores dicen que en Juárez es poco conocida y que ni ella, ni su partido tienen una verdadera estructura estatal.

El ruido político la señala como “enemiga” de Palacio y esa situación deben de trabajarla para que el mandatario estatal entienda que si ella logra la candidatura es la mejor opción para su partido y para él mismo.

A pesar de todo, ella es sin lugar a dudas la mejor posicionada para ser candidata del PAN,.

En una campaña de contraste, sería ella la candidata más atacable por todos los demás, pues sin duda es la rival más fuerte.

Gustavo Madero Muñoz:

El mejor organizado orgánicamente dicho, con un equipo de marketing profesional pero que se ha dedicado a promocionar su imagen en lo nacional y no en lo local.

Su cercanía con Javier Corral es uno de su más grandes negativos, por la mala imagen del gobierno estatal, muchos más negativos en su pasado altamente explotables.

Tiene la ventaja de ser de piel muy dura y demasiado cínico cuando se le lanzan ataques; en su partido la mayoría no lo quiere como candidato.

Carlos Borruel Vaquera:

Ex alcalde de Chihuahua, con los recursos propios suficientes para sostener su campaña, entra con la ida de ser el fajador de la contienda con el objetivo de golpear a Maru y ser el candidato bisagra que contraste con los otros dos.

Con suficiente peso en la capital del Estado como para romperle el voto hegemónico a la alcaldesa y con un discurso de critica dura al pasado panista y al error que cometieron de ser aliados políticos de César Duarte.

Entra a la contienda con aliados tanto en el PRD, en Movimiento Ciudadano y con la idea de ser el “panista crítico”, figura que les encanta a los panistas apoyar en sus contiendas internas. En su pasado y presente muchos temas explotables en su contra.

Morena:

De entrada establecer que no son un partido político, siguen siendo solo el movimiento electoral que llevó a Andrés Manuel López Obrador al triunfo electoral y tienen la dura tarea de encontrar la madurez política y de construir nuevos liderazgos y entender que no solo la palabra de Andrés Manuel es la ley.

Tienen en contra la marea anti-amlo que crece a nivel nacional, es cierto, el presidente sigue manteniendo su base electoral, que es por ese motivo que ellos son los beneficiarios de ese voto, pero en el 2021 van a tener que lograr generar votos propios y ese es un reto enorme.

Sus candidatos:

Cruz Pérez Cuellar:

Ex panista, ex candidato de MC a la gubernatura, tiene a su favor estar convertido en el némesis del gobernador Corral, tanto lo han atacado sin mostrar pruebas de esos señalamientos en su contra que ya hay un blindaje en el imaginario colectivo a su favor.

Hasta hace poco la clase empresarial no lo veía con buenos ojos, pero ha hecho lo suficiente para que los empresarios lo vean como un contendiente serio para ser candidato a gobernador.

Su debilidad es al interior de Morena y la falta de recursos para hacer una campaña realmente fuerte, si llega a ser candidato seria sin lugar a dudas el más duro contrincante, pues no tiene nada que perder.

Juan Carlos Loera de la Rosa:

Basa sus expectativas de ser candidato de uno de los grupos cercanos al presidente, Ariadna Montiel y ese grupo son expertos en las campañas sucias y en la operación de calle.

Pesa sobre él muy mala imagen en lo social y no genera confianza. Es el candidato más débil de Morena.

Le falta un buen equipo de comunicación y trazar una verdadera ruta para convertirse en la opción de las mayorías.

Sus cercanías, ficticias o reales con la administración estatal, son un punto de ataque para muchos, pero sin lugar a dudas su fortaleza más grande es el trabajo realizado en la delegación y la clientela que han logrado con todos los programas de becas y ayudas a las clases más necesitadas, pues más de 550 mil chihuahuenses han recibido esos apoyos del gobierno federal.

Rafael Espino:

Empresario ligado al grupo más cercano al presidente, sin problemas para conseguir el respaldo financiero para una campaña de gran nivel, cuenta con un grupo de expertos en manejo de redes sociales. De discurso disperso, no genera empatía. No se le conocen negativos explotables serios, salvo sus Inversiones a gran escala.

Anodino para muchos, le falta equipo de comunicación y no tiene una ruta de campaña definida, incluso ni el mensaje madre.

Es un contendiente serio de analizar, pues para un buen equipo de marketing les resultaría fácil construir una historia que contar.

El PRI:

En situación de derrota, pero esa es la que les permite explorar cualquier posibilidad, pueden fácilmente construir un discurso de arrepentimiento y de cambio de actitud.

Tienen la posibilidad de lanzar un candidato que reniegue de su pasado y que critique la realidad actual.

En su contra está que perdieron los “controles” políticos y amistosos con los medios y que para muchos ellos ya dejaron de ser una opción real de triunfo.

Sus candidatos:

Graciela “Chela” Ortíz:

Sin lugar a dudas una de las mujeres más respetadas en la política local, gran capacidad de negociación política, pero de imagen demasiado dura para las mayorías.

Candidata que ha perdido todo en las urnas, equipo viejo y sin ideas nuevas, siguen rutas cuadradas, no genera empatía. Es la candidata mejor posicionada en el PRI, pero hasta sus conocidos dicen que no gana si no hay todas la condicionantes a su favor.

En medios la mayoría le señala “el abandono”, nunca ha sido generosa no ha sabido pagar los favores recibidos a quienes le han ayudado en sus campañas.

Cada día se “siente” más que ella no será candidata.

Omar Bazán Flores:

Realiza desde hace meses una campaña incesante de reuniones y visitas a lo largo y ancho de la entidad, lo acusan de que pretende construir el “bazanismo”.

Omar entiende que la posibilidad es que la elección se vaya a cuartos o a tercios y que el desencanto del ciudadano por los malos resultados del PAN en la entidad y de Morena a nivel nacional, reposicione a su partido.

Su juego es ser el candidato y en caso de no ganar, ser el dueño de todos los demás triunfos para con el “bazanismo” dirigir los destinos del PRI en el estado rumbo al futuro, es por eso que se dice que su proyecto es a largo plazo.

Los ataques más duros en su contra vienen del propio PRI, sería un candidato muy interesante por ser un priista alejado del duartismo.

Alejandro Cano Ricaud:

Ex alcalde, ex diputado federal, alejado desde hace años de la vida política, sin equipo, los rumores señalan que está siendo apoyado por Patricio Martínez y otros.

Demasiado desconocido a nivel estatal, sin capacidad de discurso, es bueno en la charla en corto, pero no es líder, en todas las encuestas sale con una intención de voto menor al 9%, que es el voto mínimo del PRI.

Sin lugar a dudas no tendría problemas para lograr el apoyo de algunos ejemplares de la clase empresarial, pero la mayoría lo señala de ser un aspirante demasiado frío.

Héctor Murguía Lardizabal “Teto”:

Un verdadero “animal político”, con bastantes ligas en los municipios para crear una estructura con los operadores políticos. Quizá el punto de debilidad es saber si esos operadores políticos están concientes de la realidad y pueden todavía con el trabajo.

Es un candidato que puede irrumpir con un lenguaje llano y de calle, empatar con el ciudadano y convertirse en su igual.

Su debilidad es que él si es realmente un espécimen de la vieja guardia del PRI, pero tiene como ventaja su capacidad de “concha” para soportar ataques y en un debate rebatir todo lo que le señalen.

Los Otros Posibles:

Los aspirantes independientes tienen una carga enorme en su contra, cada día que pasa más se alejan del “ideal del candidato ciudadano” y sus esfuerzos parece están dirigidos a lograr participar con el apoyo de una marca.

Su propio ejercicio como gobernantes independientes, conformando equipos con representantes del pasado y de fuerzas políticas establecidas, los hace ver mal.

Para colmo caen en el error de tratar de imponer herederos políticos y eso los hace ver iguales a lo que hacían los partidos y los políticos tradicionales.

En todas las encuestas ninguno de ellos logra levantar más del 9% de las preferencias electorales.

Armando Cabada:

Alcalde de Juárez busca de forma desesperada que su candidatura sea apoyada por varios partidos, la buscó por Morena, pero esa puerta la tiene cerrada y sus malos resultados en Juárez lo hizo perder fuerza. Trato de hacer una alianza con Marco Adán Quezada y con Alfredo “El Caballo” Lozoya, pero fracasó en el intento.

Su grupo cerrado piensa que la posibilidad de la gubernatura cada día es más lejana, pero que podrían mantener Juárez, lo cual dudamos. En todas las encuestas no supera el 12% de intención del voto.

Alfredo Lozoya:

Alcalde de Parral, muchos señalamientos en su contra de ligas obscuras. Cuenta con los recursos para hacer una campaña, pero su realidad no lo deja crecer ni impactar en el ciudadano de forma positiva.

Ha cambiado en varias ocasiones de asesor político y él pretende ser “El Bronco” de Chihuahua, pero su nivel de conocimiento se mantiene muy bajo en el ámbito estatal. En todas las encuestas no supera el 11% de las intenciones de voto.

Marco Adán Quezada:

En este momento el independiente más débil, su equipo se ve demasiado pequeño y sin posibilidades reales de crecimiento, no invierte en su campaña y está a la espera de que las circunstancias se acomoden solas. No tiene presencia estatal y no hay financieros fuertes que le apuesten a su campaña.

Alejandro Díaz:

Medico, empresario gasolinero, juega en las grandes ligas del altruismo internacional y de investigación médica. Hombre bien intencionado, pero sin estrategia política y sin capacidad real de comunicación.

María del Carmen Almeida:

Absoluta desconocida para el ciudadano en general, suplente de Tatiana Clouthier por una amistad con ella de hace muchos años, se dice experta en manejo comunicacional y de imagen. Hermana de Eduardo Almeida, empresario ligado a César Duarte en el negocio de las medicinas. Realmente es difícil comprar la idea de que se pueda convertir en candidata de Morena.

Luis Pavel Aguilar Reynal:

Su intención la debemos de enmarcar en la necesidad que tiene el PRD de volver a sus orígenes de partido de oposición real y no de mero comparsa de otros partidos. Ellos entienden que en el 2020 se están jugando la vida y se debe de ponderar su esfuerzo como tal.

Temas de Oportunidad para todos:

1.- Mal desempeño del gobierno federal y el estatal.

2.- Inseguridad.

3.- Crisis de salud por un sistema de salud a punto de reventar por que lo saquearon.

4.- Falta de obras.

5.- Falta de oportunidades.

6.- Reconocer lo mal hecho en el pasado, tratando de generar empatía con el ciudadano, es decir, no defender la marca, pero hablar de que las cosas se pueden hacer de forma diferente.

Esa es la radiografía, ahora hay que ver que ruta siguen cada uno de ellos y como juegan con sus cartas…