17.7 C
Chihuahua
viernes, junio 5, 2026
Inicio Sin categoría Receta tradicional capirotada, sin horno, el postre que no puede faltar en...

Receta tradicional capirotada, sin horno, el postre que no puede faltar en Cuaresma

20

Prepara una tradicional capirotada para la Cuaresma con esta sencilla receta sin horno. Una forma de utilizar el bolillo duro.

La Cuaresma es conocida por la abstinencia de carne, dando pie al nacimiento de platillos de temporada. Pero, además de las recetas con pescado, hay bebidas y hasta postres, el más emblemático es la capirotada. Te enseñamos a prepararla sin horno.

Así como ocurre con la ensalada de manzana en Navidad, la capirotada suele aparecer solo en Semana Santa. Este plato, odiado por algunos, pero amado por muchos más, se caracteriza por rebanadas de pan fritas, empapadas con miel de piloncillo o leche.

Lo que le da el toque extra, es la adición de almendras, pasas y queso, generalmente Cotija. Este contrasta con el dulce del resto de los ingredientes, creando un equilibrio perfecto y evitando que empalague.

De acuerdo al Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana, la capirotada es un postre muy antiguo, del cual se desconoce su origen exacto, aunque todo apunta a los españoles.

Otro dato curioso es su nombre. Según expertos, se relaciona con el capirote, gorro alto y puntiagudo de ciertas procesiones de Semana Santa.

Pero más allá de todo dato histórico, la capirotada no puede faltar en Cuaresma, siendo el postre más emblemático. Para que la prepares en casa, sin tener que encender el horno, sigue esta sencilla receta.

La capirotada forma parte de los platillos de Cuaresma, junto con los romeritos, el bacalao y otros.

¿Cómo hacer capirotada sin horno?

Ingredientes para la miel de piloncillo:

2 litros de agua
450 gramos de piloncillo, troceado
1 raja grande de canela
1 taza de pasas
Ingredientes para el armado:

6 bolillos del día anterior
4 cucharadas de mantequilla
150 gramos de almendras fileteadas
100 gramos de queso Cotija desmoronado
Preparación:

Corta los bolillos en rebanadas gruesas, retirando los extremos. Una recomendación para que absorba mejor el piloncillo, es cortarlos una noche antes y dejar oreando las rebanadas para que se sequen bien.

Para el jarabe, calienta el agua con el piloncillo y la canela en una olla grande. Cuando comience a hervir, baja el fuego.

Cocina hasta que el piloncillo se disuelva y el líquido tome textura de “miel” ligera. Incorpora las pasas y apaga el fuego.

Esto ayudará a que se hidraten un poco.

Derrite una cucharada de mantequilla o un poco de aceite en una sartén a fuego medio. Dora las rebanadas de pan por ambos lados.

No deben quedar muy doradas, es solo para sellar.

Repite hasta terminar con todo el pan.

Conforme salgan las rebanadas de pan, acomódalas sobre papel absorbente y reserva.

Para el armado: engrasa ligeramente una cazuela de barro o una cacerola de fondo grueso.

Coloca una capa de pan, baña con un poco de jarabe, cuidando que lleve pasas.

Espolvorea algunas almendras y un poco de queso.

Continúa formando capas hasta terminar. Tip: es importante que el pan esté bien mojado.

Coloca la tapa a la cazuela o cacerola con la capirotada y llévala a la estufa. El fuego debe estar al mínimo.

Cocina por 20 o 25 minutos para que los sabores se asienten y el pan se suavice.

Apaga el fuego y deja reposar por 15 minutos antes de servir, así evitarás que se desbarate.

Disfruta tu capirotada acompañada de un café negro o un vaso de leche.