La Cuna de la Revolución y la Realidad: No se si es una crónica

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Hay quienes se rasgan las vestiduras, hacen pleito y discusiones eternas, “Cuchillo Parado es la cuna de la Revolución”, y se escucha a otros decir, “no es cierto, es San Isidro, en Guerrero, allí merito es la cuna”, al final hoy el Congreso del Estado por unanimidad votó que la sesión del pleno se realice en el seccional “Pascual Orozco” mejor conocido como San Isidro en el municipio de Guerrero, al que le dieron el mote de “Cuna de la Revolución” y será ahí donde se realice la sesión solemne del Congreso.

Si hacemos caso a lo que los historiadores señalan, tendríamos que decir:

“En los estados de Sinaloa, Tlaxcala, Coahuila, Yucatán y Puebla, se produjeron diversos hechos de armas precursores del alzamiento armado de 1910, que han sido objeto de estudios especializados y son conocidos en los ámbitos históricos regionales sobre todo, pero también en el espacio nacional.

La primera de las entidades que reclaman el título de “Cuna de la Revolución” es Yucatán, pues el 4 de junio de 1910 se produjo en su suelo la sublevación antirreeleccionista de Valladolid, ciudad ocupada por los rebeldes. La población sufrió el asedio de tropas gubernamentales, que la tomaron a sangre y fuego el día 9 del mismo mes causando varias decenas de muertos.

Simultáneamente al de la península, se realizó en Sinaloa el alzamiento encabezado por Gabriel Leyva, abogado y maestro rural involucrado en la lucha política que dirigía Francisco I. Madero. El 4 de junio, empuñó las armas y pudo derrotar a una fuerza oficial en Cabrera de Inzunza el día 8. Capturado dos días después sufrió la temida “Ley Fuga” a manos de los rurales. Por tal razón, en 1930 la Comisión de Historia de la Secretaría de Guerra y Marina lo declaró “Protomártir de la Revolución Mexicana”.

En Zacatelco, Tlaxcala, el día 16 de septiembre de 1910, un numeroso grupo de simpatizantes de Francisco I. Madero llevó a cabo una concentración de protesta por el fraude electoral y enfrentó a las tropas enviadas en su contra desde la capital del estado y desde la ciudad de Puebla. Muchos murieron y otros fueron enviados a trabajos forzados a Quintana Roo.

En Puebla, el 18 de noviembre la policía sitió la casa de los hermanos Aquiles y Carmen Serdán, eminentes líderes antirreeleccio- nistas. Finalmente, la finca fue invadida y destrozada por las fuerzas oficiales, uno de cuyos agentes asesinó a Aquiles, cuando lo encontró refugiado e indefenso en una especie de pequeño sótano.

El 21 de noviembre un fuerte contingente de maderistas, di- rigido por Guillermo Baca, atacó infructuosamente la ciudad de Parral y después se dispersó hacia la sierra”…

Es decir, la Revolución Mexicana fue un alzamiento con múltiples explosiones, de tal manera que dilucidar cual de ellos fue el verdadero inicio de la gesta revolucionaria, es una discusión de nunca acabar y por eso a nivel nacional se instituyó el 20 de noviembre, por los balazos que se dieron en la fronteriza Ciudad Juárez .

Pero si traemos esa discusión a nuestros días y cual es su significancia real, tendríamos que señalar que fue en el 2003 cuando el Congreso del Estado determinó darle titulo de “Cuna de la Revolución” a la población de “Cuchillo Parado” en el municipio de Coyame del Sotol, donde desde ese año, hasta el pasado 2018, se realizaba una sesión solemne del Congreso del Estado, con la presencia del alcalde en turno, del gobernador y un montón de invitados más.

Dejamos de lado la narrativa periodística del hecho para contarle de otra forma este tema:

“La primera vez que acudí a cubrir esa sesión fue en el 2004, atraído sobre todo por la posibilidad de conocer el poblado ese y ver si las autoridades hacían algún anunció interesante, algo que valiera la pena. Y grande fue la decepción, de escuchar discursos mal dichos, narrativas sin carnita, un evento mal planeado, sin chiste, sin gracia.

Cuchillo Parado es un caserío, no hay comercio y ahí solo vive gente trabajadora que trata de arrancarle el sustento a la tierra tacaña del desierto.

El evento realizado les sirvió tanto como la realización de una fiesta de 15 años, pero sin una buena peda y sin baile, para acabarla tampoco hubo el menudo en la madrugada y la torna peda al día siguiente, haga de cuenta igualito que una graduación de niños de primaria pero sin la satisfacción de ver a un mocoso avanzar en la vida.

De ese año hasta este 2019, me habrá tocado como unas 10 veces ir a Cuchillo Parado y siempre vemos lo mismo, la narrativa histórica sin chiste, sin sabor, hecha de mala gana, tan de mala gana que aburre hasta a quien la esté leyendo.

Cada año que volvimos solo veíamos como el bache de la entrada se hacia más grande, tanto que la ultima vez ya no parecía bache, ya era una “bajadita con subidita”, que hasta la pavimentaron, el salón, que lo mismo es gimnasio, que salón de usos múltiples, la primera vez tenía en el baño para hombres un mingitorio de esos largos de cemento, igualito al de las cantinas viejas y dos inodoros en servicio, después ya ni los inodoros servían. Dicen las reporteras que en el baño de las mujeres las cosas no eran mejor.

Solo una vez creo nos tocó ver que le dieron una pintada al mentado salón ese y nada más.

La revolución mexicana pudo empezar en ese pueblo o en San isidro, en el municipio de Guerrero Chihuahua, pudo la revolución arrojar un saldo de muerte y golpear fuerte en esas comunidades, se pudieron desarrollar batallas de relevancia en sus alrededores o incluso que la toma del pueblo fuera un acto que le dieran rumbo al estallamiento social, pero “el triunfo” de la Revolución, “los beneficios” de la “victoria” no pasaron por ahí, ni se asomaron, la justicia y la paz social no fue para ellos, hoy son lo que eran en aquellos años de principios del siglo pasado, poblados que ahí están, donde vive gente que tiene que trabajar todos los días para arrancarle el sustento a la tierra, caseríos donde no hay internet, ni mercado, ni negocios, pues el gobierno los tiene olvidados y a los que la discusión histórica les sirve para puritita chin…”.

En fin, así son las cosas y no han cambiado ni un pelo…