Hijos de migrantes detenidos en Misisipi quedan desamparados con desconocidos

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En la que es considerada como la mayor redada de los últimos años, fueron detenidos 107 mexicanos; sus hijos quedan a la deriva o al cuidado de desconocidos.

El miércoles, las autoridades de migración de Estados Unidos realizaran redadas hechas en siete plantas de procesamiento de alimentos en el estado de Misisipi, Estados Unidos, y se lograra la detención de 680 inmigrantes, 107 de los cuales eran mexicanos, según confirmó el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.

Los operativos llevados a cabo el 7 de agosto, son considerados por algunos medios, como la mayor redada de los últimos 10 años y probablemente, el mayor en un sólo estado.

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Foto: El País

En Forest, Misisipi, un grupo de líderes comunitarios, quienes estuvieron al pendiente de la detención de los migrantes fueron quienes atendieron a los menores cuyos padres fueron arrestados por miembros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en coordinación con la oficina del Fiscal de Estados Unidos del Distrito Sur de Misisipi .

De acuerdo con reportes de los medios locales, muchos niños se quedaron temporalmente sin hogar, por lo que fueron auxiliados por vecinos quienes los llevaron a un gimnasio comunitario para brindarles comida y los cuidados necesarios, luego de que sus padres fueran llevados a prisión.

Los niños asustados, sin poder contener las lágrimas, gritaban a las autoridades pidiendo la libertad de los detenidos, “gobierno por favor, muestra algo de corazón, deja que mis padres sean libres”, gritaba sollozando Magdalena Gómez, una niña de 11 años que fue testigo de la detención de su padre.

La escena se repetía en el interior del centro comunitario, niños sentados en el piso, junto a piezas de pizza y refrescos, que esta vez estaban intactos, los menores sin poder contener el llanto se preguntaban por sus padres.

“Necesito a mi papá y a mi mamá”, “mi papá no es criminal, no hizo nada malo”, eran la frases que se escuchaban entre llantos y gritos desesperados de los niños que no saben qué sucederá con ellos.

Jordan Barnes y algunos miembros de la comunidad brindaron a los niños un lugar seguro en donde pasar la noche, además de comida, sin embargo, las necesidades de los niños son muchas y no tienen definido un plan de acción ya que deben ir a la escuela.

“Entiendo la ley y cómo funciona todo, pero todo el mundo necesita tener a estos niños en la mente, es lo que estamos tratando de hacer aquí, brindarles un espacio seguro en dónde quedarse y puedan aliviar un poco el dolor de ser separados de sus padres”.