Guardia Nacional: hasta 60 años de prisión a quien pacte con el narco

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Una iniciativa de ley busca un régimen estricto, casi militar, para los nuevos integrantes de la Guardia Nacional.

Los elementos de la Guardia Nacional que se incorporen al crimen organizado recibirán hasta 60 años de prisión, según una iniciativa de la Ley de la Guardia Nacional presentada ante el Senado en abril.

De acuerdo con Milenio, los agentes podrían recibir condenas de 30 y 60 años de cárcel por utilizar fuerza, bienes o personal de la corporación a favor de algún grupo criminal, recluten elementos de la institución para las asociaciones delictivas, proporcionen protección, den facilidades, presten algún servicio o entreguen información a dichas organizaciones.

Esta penalidad también se aplicará a mandos o personal de tropa que incumplan su obligación de actuar contra integrantes del crimen organizado, obstaculicen acciones contra esos grupos o incluso faciliten o protejan la fuga de sus integrantes.

“El régimen disciplinario de la Guardia Nacional busca hacer servidores públicos honestos, con altos valores cívicos y de servicio, diestros en el manejo de las armas y el uso de tecnologías, expertos de investigación científica, dignamente remunerados por el erario y capaces de resistir y combatir los factores que el pasado han medrado en otros cuerpos de policía en el país”, reza la exposición de motivos de la iniciativa.

La legislación propuesta subraya que el personal de la nueva institución policial estará sujeto a un régimen disciplinario “particularmente estricto” y para ello define un conjunto de delitos especiales aplicables exclusivamente a los integrantes de la corporación.

Bajo esa lógica, en el capítulo denominado “De los delitos contra la disciplina” se enumera incluso el extravío de arma, con una sanción de tres a seis años de prisión, y el mismo castigo para aquel elemento al que, “por su culpa”, le sea robada el arma de cargo.

Igualmente tipifica el delito de insubordinación, que, en su caso, comete el personal de la Guardia Nacional que, con palabras, ademanes, señas, gestos, golpes o de cualquier otra manera, falte al respeto o afecte la integridad física de un superior.