La propuesta plantea sustituir el sufragio individual por un voto por familia, una idea que desafía un derecho conquistado por las mujeres estadounidenses hace más de un siglo.
Durante la conferencia, encabezada por Erika Kirk, viuda de Charlie Kirk y presidenta de Turning Point, varias asistentes se manifestaron a favor de ceder su derecho al sufragio para, en su lugar, instaurar un sistema de votación por familia.
Una de las principales voceras de esta idea es Samantha Faith Stone, una influencer cristiana conservadora con más de 500,000 seguidores en Instagram. De acuerdo con ella, las mujeres tienden a apoyar a candidatos más liberales, por lo que cambiar el sistema de votación resultaría en un Estados Unidos más cristiano y conservador.
Los hombres favorecieron a Trump por 12 puntos porcentuales en las elecciones de 2024, mientras que las mujeres favorecieron a la demócrata Kamala Harris por 7 puntos, de acuerdo con un análisis del Pew Research Center.
El 46% de las mujeres votaron por Trump en las últimas elecciones, en comparación con el 44% de las mujeres cuatro años antes.
Trump obtuvo la mayoría de los votos de las mujeres blancas, quienes lo favorecieron con un margen de 4 puntos, 51% votaron por el republicano, mientras que 47% lo hizo por la exvicepresidenta. En cambio, las mujeres negras e hispanas votaron mayoritariamente por Harris, con 89% y 52% respectivamente.
El camino al voto en Estados Unidos
El derecho al voto femenino fue una lucha de varias décadas, aunque el punto de partida no es del todo claro, de acuerdo con el Brennan Center for Justice. La idea más aceptada es que el movimiento sufragista nació en la Convención de Seneca Falls en 1848.
“Entre sus demandas más destacadas estaba el derecho al voto, una idea radical para su tiempo, que encendió el movimiento sufragista y alentó debates internacionales sobre los derechos de las mujeres”, de acuerdo con Amnistía Internacional.
Sin embargo, desde la década de 1830, el impulso por el sufragio femenino estaba profundamente entrelazado con el movimiento para abolir la esclavitud.

Antes de ser una ley federal, varios estados del oeste comenzaron a otorgar el sufragio a las mujeres. Wyoming fue el primero en 1869, seguido por Utah, Colorado e Idaho antes de finalizar el siglo XIX.
Hasta la década de 1910, 23 estados otorgaron a las mujeres derechos de voto totales o parciales a través de una serie de campañas exitosas, de acuerdo con el Brennan Center.
¿Qué dice la Enmienda 19?
El Congreso aprobó la Enmienda 19 el 4 de junio de 1919. Sin embargo, no se convirtió en parte de la Constitución hasta que fue ratificada por la 36° legislatura estatal, Tennessee, el 18 de agosto de 1920.
Sin embargo, la enmienda solo fue el principio del camino. Para millones de mujeres, principalmente para las mujeres negras, el derecho al voto no estuvo garantizado debido a las leyes racistas que aún reinaban en gran parte del país.
Aunque 50 años antes, la Enmienda 15, que prohibía a los estados negar el derecho al voto “por motivos de raza, color o condición previa de servidumbre”, fue ratificada, los estados de todo el sur, con el visto bueno de los tribunales, promulgaron políticas racialmente discriminatorias, como impuestos electorales, pruebas de alfabetización, cláusulas de abuelo y leyes de privación de derechos por delitos graves.

“De hecho, si yo hubiera vivido en 1920 me habrían prohibido votar junto a las mujeres blancas. Tampoco lo haría mi madre, una inmigrante india, quien fue la primera en enseñarme lo sagrado que es nuestro voto. Pasaron otros 45 años hasta que la Ley de Derecho al Voto protegiera el derecho a votar de millones de personas negras, y otros 10 años hasta que ya no se obligara a las mujeres latinas e indígenas a presentar exámenes de alfabetización”, escribió Kamala Harris en un artículo para The Washington Post en 2020, con motivo del centenario de la enmienda 19.
El derecho del voto femenino en el mundo
Aunque Estados Unidos es el pionero del voto femenino en América, por lo menos 16 países antes aprobaron que las mujeres votaran sin restricciones, de acuerdo con información de Our World in Data.

“Ya en 1791, en la ‘Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana’, Olympe de Gouges reclamó para las mujeres los mismos derechos políticos que tenían los hombres, entre ellos, el voto.”, recuerda Amnistía Internacional.
Dos años después, en plena Revolución Francesa, De Gouges fue llevada ante el tribunal revolucionario sin poder disponer de abogado. Se defendió en un juicio sumario que la condenó a muerte por sus ideas.
El primer país en reconocer el voto femenino fue Nueva Zelanda, el 19 de septiembre de 1893, gracias al movimiento liderado por Kate Sheppard. En 1919, se pudieron presentar las primeras mujeres a un cargo público.
Australia lo hizo en 1902, aunque ni a mujeres ni a hombres aborígenes se les permitía votar. Sus pasos fueron seguidos por Finlandia (1906), primer país del mundo que permitió a las mujeres ser elegidas al Parlamento, Noruega (1913), Dinamarca (1915), la Unión Soviética (1917) y el Reino Unido (1918).

En Latinoamérica, Uruguay fue el primer país en reconocer el sufragio femenino, con un plebiscito en 1927, aunque el voto pleno se consolidó a nivel nacional algunos años después. México, al igual que muchos países de la región y de África, aprobó el voto femenino en la década de 1950.
La gran mayoría de los países del mundo han aprobado el voto femenino sin restricciones, salvo algunas excepciones: Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Somalia y el Vaticano.
A pesar del reconocimiento casi universal a las mujeres a votar, el camino para la participación política plena aún es arduo. La Unión Interparlamentaria y ONU Mujeres señalan que solo hay 28 países en donde una mujer ocupa la Jefatura de Estado o de Gobierno, y en 101 países eso nunca ha sucedido, entre ellos, Estados Unidos.
















