Con la reforma electoral que propuso el PRI, mexicanos también votarían por un vicepresidente

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El Partido Revolucionario Institucional (PRI) presentó este viernes ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión su iniciativa de reforma constitucional en materia electoral y coincidió con Acción Nacional (PAN) en la implementación de la segunda vuelta presidencial, las cuales son medidas para blindar los procesos contra el crimen organizado y la reducción de 500 a 300 diputados federales, sin embargo, el tricolor fue más allá y en su iniciativa esboza la ruta para revivir la figura legal de la Vicepresidencia de la República.

En el tercero de los diez puntos que componen la propuesta del PRI en materia electoral, se establece que la figura del vicepresidente tendrá el propósito de acompañar de manera directa al Presidente de la República y podría acudir al Senado de la República con derecho de voz, pero no de voto.

Otro de los objetivos sería que esta persona pudiera asumir el Poder Ejecutivo en caso de que el titular pidiera licencia para separarse del cargo, o bien, por verse imposibilitado por alguna otra razón.

De aprobarse el punto tercero de esta propuesta de reforma, la candidatura presidencial se haría en fórmula, donde una candidata, o candidato, se haría acompañar de otra persona para el cargo de presidente y vicepresidente, respectivamente.

Joe Biden y Kamala Harris.(FOTO: REUTERS/Evelyn Hockstein)Joe Biden y Kamala Harris.(FOTO: REUTERS/Evelyn Hockstein)

Este planteamiento se acerca al marco legal que tiene la vicepresidencia en los Estados Unidos, la cual está diseñada para apoyar al titular del Ejecutivo y tomar la responsabilidad del poder en los momentos en que el Presidente se encuentra imposibilitado. Un ejemplo de ello ocurrió en meses pasados, cuando la vicepresidenta Kamala Harris tomó por algunas horas el mando del gobierno debido a que el presidente Joe Biden se sometió a estudios médicos en los que fue necesaria la aplicación de sedantes.

A diferencia de la propuesta del PRI, en EEUU la vicepresidenta funge simbólicamente como presidenta del Senado en las sesiones que cuentan con su presencia, y en algunos casos sí puede ejercer el derecho de voto de calidad, pero para que esto suceda debe presentarse una situación de empate en un proceso de votación, donde el sufragio de la figura presidencial sirve para romper esa parálisis legislativa.

México y su modelo de vicepresidencia

Anastasio Bustamante fue un destacado político durante la conformación de la nación mexicana (Foto: INAH)Anastasio Bustamante fue un destacado político durante la conformación de la nación mexicana (Foto: INAH)

La figura de la vicepresidencia surgió en nuestro país con la Constitución de 1824, donde se estableció que el candidato ganador de una elección nacional se convertiría en el presidente y el competidor que terminara en segundo lugar fungiría oficialmente como vicepresidente, sin importar que pertenecieran a dos partidos o corrientes ideológicas distintas.

La intención de este modelo era contar con un suplente legítimo ante la eventual ausencia del titular del Ejecutivo, sin embargo, esta situación generó que el bando del vicepresidente mantuviera la lucha por ascender al poder, generando inestabilidad en el gobierno federal.

Con la nueva Constitución ya vigente, en octubre de 1824, Nicolás Bravo se convirtió en el primer vicepresidente de México, asumiendo el cargo hasta el diciembre de 1827, cuando fracasó su intento de derrocar al presidente Guadalupe Victoria, quien se vio obligado a enviarlo al exilio.

Ya en 1829, la vicepresidencia fue para Anastasio Bustamante, quien en 1832 se levantó en armas contra el presidente Vicente Guerrero, a quien finalmente derrotó.

Antonio López de Santa Anna. Foto: Instituto Nacional de Antropología e HistoriaAntonio López de Santa Anna. Foto: Instituto Nacional de Antropología e Historia

En un periodo convulso de la historia política mexicana, en 1833 asumió el poder el conservador Antonio López de Santa Anna, quien en sus periodos vacacionales solía dejar el mando en su vicepresidente, Valentín Gómez Farías, quien era de corte liberal.

Debido a que Gómez Farías impulsaba algunas decisiones que trataban de reducir la influencia de la Iglesia y el Ejército, el presidente decidió destituirlo en 1835.

Como ya se mencionó, aquellos años fueron caóticos en el gobierno y en 1837 asumió el poder por segunda ocasión Anastasio Bustamante, pero tuvo detrás de él nada más ni nada menos que a Antonio López de Santa Anna.

Después de un periodo convulso, en el que existió un alto número de presidentes interinos, conspiraciones políticas y una marcada ingobernabilidad que estancó el crecimiento del país, en la Constitución de 1857 se suprimió la figura polémica del vicepresidente y se estableció que en caso de faltar el titular del Ejecutivo, este último sería reemplazado en sus funciones por el presidente de la Suprema Corte, y por esta vía, Benito Juárez pudo llegar a ocupar la silla presidencial del país.

Fue hasta 1904, en la dictadura de Porfirio Díaz, que una reforma revivió esta figura vicepresidencial, con la diferencia de la competencia electoral a través de una fórmula. De esa forma, en ese mismo año Porfirio Díaz y Ramón Corral ganaron la elección para presidente y vicepresidente para el periodo 1904-1910.

En 1910, esta misma fórmula se impuso de nueva cuenta, sin embargo, el inicio de la Revolución Mexicana obligó a estos dos políticos a emprender el exilio a Francia, país en el que ambos murieron.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con información de Infobae