A 90 años de firmar un Convenio con la OIT que recomienda jornadas laborales de 40 horas, México discutirá la reforma a partir de este martes; el sector empresarial ve retos y trabajadores exigen dos días de descanso.
Luego de que México firmó hace 90 años un acuerdo en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para bajar la jornada laboral a 40 horas, este martes la reforma por fin arranca su discusión en Comisiones del Senado.
La reforma, que fue presentada el año pasado por la presidenta Claudia Sheinbaum junto al sector empresarial, plantea una reducción paulatina de las horas trabajadas para alcanzar la meta en el año 2030.
De ser aprobada, México se convertirá en el tercer país de América Latina en establecer una jornada laboral de 40 horas semanales. Lo hace después de Ecuador, país pionero en impulsar dicho cambio en la región en 1997, y de Chile que desde 2024 inició un proceso de reducción gradual que se prevé concluirá en 2028.
La iniciativa, que es una de las más esperadas por los trabajadores, se espera sea apoyada por todos los grupos parlamentarios aunque Movimiento Ciudadano y algunas organizaciones buscan dar una última batalla para que los trabajadores mexicanos puedan descansar dos días y no uno como se propone en la iniciativa.
La iniciativa que se presenta da gato por liebre. No es una iniciativa que rescata el espíritu de esta propuesta y, al contrario, en muchos sentidos es regresiva en términos de derechos laborales”.
Clemente Castañeda, coordinador de Movimiento Ciudadano en el Senado.
Este lunes, en la víspera de que inicie la discusión de la iniciativa, el coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, aseguró que los cuestionamientos hechos a la iniciativa son un intento por distorsionar sus alcances, con fines políticos y no laborales.
Afirmó que desde 1974 se ha intentado impulsar la reducción de la reforma laboral en el país, pero que no había voluntad política para hacerlo.
Asimismo defendió que su implementación se haga de manera gradual para mantener la planta productiva, incrementar la productividad y proteger la salud de las personas trabajadoras.
“Si uno revisa el texto constitucional, ahora va a quedar en 40 horas, pero 40 horas y cuántos días, dependiendo el giro”, dijo.
La propuesta presidencial
El cambio principal que plantea la iniciativa es una modificación al artículo 123 de la Constitución, el cual establece una jornada máxima de 8 horas por día, con un día de descanso. El cambio se realizará de manera gradual a partir de 2027, con una reducción de dos horas por año, hasta alcanzar las 40 en 2030.
También se establece que en ningún caso la reducción de la jornada laboral implica la disminución de sueldos, salarios o prestaciones de los trabajadores, y cuando se aumenten las horas de la jornada laboral, se pagará ese tiempo extra un 100% más de lo fijado por las horas ordinarias.
Este tiempo extra no puede exceder las 12 horas en una semana y estas se podrán distribuir en bloques de hasta cuatro horas diarias. Si supera este tiempo, el empleador pagará un monto extra al trabajador.
Esta medida está prohibida para menores de 18 años, quienes no podrán laborar ninguna jornada extraordinaria y se aclara que los trabajadores no están obligados a prestar sus servicios por un tiempo mayor a lo que permite la ley.













